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martes, 18 de octubre de 2011

La otra mirada del caso Marta del Castillo


Por si alguien no se ha enterado, ayer comenzó el juicio por el asesinato de Marta del Castillo en Sevilla. No seré yo quien hable de ese caso especialmente, y menos en este blog. Sólo hay un par de cosas que quiero comentar aquí sobre ese tema.

Por una parte, sé que nos quedan unas semanas donde tendremos el juicio a todas horas, abriendo y cerrando informativos, programas especiales, etc. A mi particularmente me cansa la crónica judicial y pienso que en este tema la frágil linea entre información y morbo es muy fácilmente traspasable. A mi no me interesan los detalles, sólo me interesa que quienes cometieron ese crimen lo paguen con toda la dureza que la ley permita. No necesito tener más datos, pero está claro que en televisión y en prensa los vamos a tener todos. Y dentro de estos programas que van a dedicar muchas horas a ese asunto, estará seguramente Las Mañanas de Cuatro. Y no seré yo quien hable mucho de estos temas, pero desde aquí desear suerte a Angel Moya, el principal encargado de todo estos temas en el programa (que además ha co-escrito un libro sobre este caso en concreto, así que está bastante informado), a Marta y a todo el equipo. Que las audiencias acompañen, que el tratamiento sea más que correcto (de eso estoy seguro) y que todo el trabajo que van a hacer se vea reconocido por la gente a la que interesen estos temas.

Por otro lado, más importante para mi, el lunes por la mañana mientras desayunaba veía en el informativo matinal una pequeña entrevista realizada a Eva Casanueva, la madre de Marta del Castillo. Y me vino a la memoria un post que Marta le dedicó en aquellos tiempos en que tenía un blog en la página de Cuatro. No puedo evitar ver a esta mujer de otra manera desde que leí ese post y hoy quiero traerlo de nuevo a primer plano porque merece la pena.

El texto es, por supuesto, genial, pero es que además nos muestra ese algo especial que tiene Marta, ese ver algo diferente, ese centrarse en lo humano y ver algo más alla de lo obvio, ese destacar la mirada y lo que Marta percibió dentro de esa mujer en lugar de dedicar el post a lo tópico.

Y ya sé que las audiencias mandan, ya sé que el tratamiento será correcto pero siempre dentro de la información judicial y de dar los datos escabrosos que son los que interesan a casi todo el mundo. Y sé que, con algún detalle de más o de menos, el programa mostrará lo mismo que todos, que es lo que vende. Pero yo no puedo evitar pensar que Marta tiene otra mirada y que, incluso en estos casos, es capaz de ver más allá y podría sacar otras cosas. Aunque claro, eso no podremos verlo. Es la tiranía de las audiencias.

Os dejo el texto integro publicado en el blog de Marta en Cuatro.com el 17 de febrero de este año.

La mirada de Eva

Hay miradas que guardan la fortaleza del kamikaze, del que sabe que lo ha perdido todo, incluido el miedo. Hay miradas invulnerables en cuerpos a punto de quebrarse. Hay miradas perdidas que ya no ven, que solo recuerdan. Miradas que miran sin querer ver un mundo que ha cambiado. Miradas para las que cada pestañeo es un alivio. Hay miradas que un día se convirtieron en un interrogante. Pupilas que ya no quieren enfocar un presente que ha quedado para siempre desenfocado.

Porque hay golpes en la vida que congelan la mirada.

Eva se sienta con la fragilidad de un pájaro herido. Intenta una sonrisa amable que se queda en algún punto entre su cerebro y sus labios. Porque su boca ha perdido la costumbre de sonreír. Reposa las manos sobre la mesa buscando una calma que le han negado y fija sus ojos en un punto lejano. Esos ojos con los que siempre buscará los ojos de su hija sin encontrarlos.

Y esos ojos me impresionan.

Habla del dolor con una cotidianidad que asusta. Como si se hubiera resignado a vivir en una atmósfera compuesta de sufrimiento. Y en ese aire respira. Y ese aire -que lleva en sus moléculas todo el peso de una desgracia- le entrecorta la voz. Pero no le entrecorta la mirada.

Eva habla y no puedo apartar mis ojos de los suyos. Porque su mirada es una lección. Una lección en un libro que Eva jamás tenía que haber abierto.

P.S.- Eva Casanueva es la madre de Marta del Castillo. Esta semana ha estado con su esposo, Antonio, en el plató de Las Mañanas de Cuatro. Su fortaleza me ha impresionado.

1 comentarios:

Jose "jossegor" dijo...

Grandes palabras...
Desde mi modesto y "anónimo" corazón, les deseo muchísima fuerza!

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